jueves, 8 de septiembre de 2011

Llegando a la Catedral


Bajamos por la calle Krämerstraße dejando a mano derecha el Rathaus y el Ratkeller & Postwagen. Si seguimos rodeando el Ayuntamiento, nos encontramos en una plaza vacía. Se trata del único lugar de la ciudad donde se puede apreciar casi por completa la Catedral de Aachen. Como veis en la fotografía, se puede apreciar en ella muchos estilos distintos de arquitectura debido a muchas ampliaciones y reformas que ha necesitado la misma. 

Un hecho que llama la atención de esta plaza es que no tiene nada. Ningún café o restaurante donde tomarse algo apreciando la Catedral o el Ayuntamiento, ningún tipo de comercio. Gracias a ello en esta plaza se organizan múltiples eventos a lo largo de todo el año. Durante los Carnavales, aquí se montó una enorme carpa donde bailar, beber y comer. En época del Oktoberfest también se monta otra carpa igual de grande, a pesar de que está fiesta es de Munich. Pero es normal que muchas ciudades alemanas hagan su pequeño Oktoberfest. 

Cuando hay algún mercado, normalmente ocupan todas las calles del centro y esta plaza está llena de puestos. Hace poco hubo una enorme feria artesanal con puestos por todos lados. Aunque no tiene nada que ver con el precioso Mercado de Navidad. Si puedes venir a partir de mediados de Noviembre, podrás disfrutar de los puesto del Glühwein una bebida caliente típica de estos mercados aquí en Alemania.

Si nos vamos acercando a la Catedral encontraremos una pequeña calle a la izquierda. Tomamos esta calle y a mano izquierda está la Fuente de las Muñecas y a mano derecha el Elisenbrunnen hacia donde bajaremos.

viernes, 26 de agosto de 2011

Mercado y flores

Los martes y jueves se pone el mercado en el centro de la ciudad. Es una gran oportunidad para aprovechar y comprar pescado fresco. ¡El pescado! Ese gran desconocido en Alemania... No quiero decir que no lo puedas encontrar en los supermercados. Pero existen pocas pescaderías donde poder comprar pescado fresco cualquier día de la semana. En la mayoría de los supermercados sólo existe pescado congelado que por lo general suele estar ya listo para calentar y comer. Si quieres lo mejor, debes ir al mercado. Es cierto que no vas a tener la misma variedad de pescado que en España, pero su calidad sigue siendo buena. En el mercado también puedes deleitarte con frutas y flores de temporada.

A lo largo de la ciudad hay bastantes floristerías que adornan su trozo de acera con el género. Cuando mis compañeros de piso me confirmaron como su nueva compañera, me pude quitar de la cabeza comprar me alguna planta para mi nueva habitación. Tarde dos semanas en comprar un par de macetas con unas preciosas flores. Las coloqué en el alfeizar de la ventana para que les diera toda la luz del sol posible. Estaba muy emocionada con mi nueva habitación y mis flores. Pero a los pocos días se empezaron los síntomas. No sabía muy bien que hacer para revitalizarlas. Me comentaron que esas flores no necesitaban mucha agua, pero a la semana empeoraron un poco más. Por lo que empecé a regarlas un poco más, pero tanto las hojas como los pétalos se marchitaban. Fue una noche fría, mientras cenaba viendo una película, cuando me di cuenta de mi error. Aun teniendo puesto un jersey tenía frío, así que decidí subir la temperatura del radiador. Al levantar la vista vi a mis pequeñas plantas agonizando. ¡Estaban cociéndose con el radiador desde que las puse en el alfeizar! Justo debajo está el radiador que por esa época siempre estaba encendido. Inmediatamente las alejé de la ventana, pero ya era tarde para ellas. Duraron muy poco más.

Ahora, en el mes de agosto ya no está la calefacción puesta, pero tampoco me he comprado otras flores. Siempre que salgo a comprar, a clase o simplemente a ver a alguien, tengo que pasar por alguna floristería y ahora tienen unos girasoles preciosos. Pero creo que es demasiado pronto. Aun no he superado la pérdida de mis flores y aun no me siento preparada para otra planta. Además, en unas semanas debo dejar mi habitación. No sería justo para ellas.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Fuentes de Aachen

Algo que me sorprendió de esta ciudad, es la cantidad de estatuas y fuentes que la decoran. En total hay 60 fuentes decorativas y casi todas de ellas tienen una historia. Aunque he de añadir, que no todas las historias son buenas, algunas incluso tienen poco sentido. Las que veis en esta entrada son la Estatua del Bulling y la Fuente de las Muñecas. Estoy segura de que el nombre de la estatua no es el verdadero, pero así es como las conocemos entre los hispanohablantes de Aachen.

La Fuente de las Muñecas está entre el Rathaus y la Catedral, en la calle Krämerstraße. Consiste en un grupo de figuras articuladas que cualquiera puede mover y colocar a su gusto. Es una idea original que entretiene tanto a niños como a los no tan niños. El problema de poner las figuras en alguna posición que a ti te guste, es que tardarán dos segundos en poner los muñecos en otra posición. Impide que tu "obra" sea a penas contemplada, pero permite que cada vez que alguien pase por ahí, tengo una visión distinta de la fuente.




La Estatua del Bulling es inquietante. Para mi, al principio, era como una leyenda urbana. Todo el mundo la conocía, pero solamente amigos de amigos la habían visto. Fue de casualidad, caminando por la ciudad, cuando la vi de lejos. Al principio parece un grupo de chicos que están jugando. Pero al acercarte puedes observar la cara de la niña y que, al menos ella, no está jugando. Hace unos pocos días hice un tour guiado por la ciudad. ¡Sí! Aun no había hecho ninguno... aunque no fuera por ganas. La cuestión es que, interesada por esta estatua, le pregunté a la guía si me podía contar la historia. Se trataba de una niña, que necesitaba ir al baño. El problema fue que unos niños un poco mayores que ella, se lo impidieron sólo por diversión. Tales eran las ganas de la niña, que al final tuvo que agacharse y hacer pis, mientras los niños se burlaban de ella. A veces conocer la verdad decepciona un poco. O mucho. Pero ahora me pregunto: ¿Quién quiere hacer hacer una estatua de este hecho? ¿Y por qué?

lunes, 15 de agosto de 2011

Die Kiste

El Kiste es un pub bastante conocido en Aachen. Al menos puedo asegurar que muchos alemanes lo conocen y casi todos los erasmus españoles también. Yo tuve el placer de visitarlo el primer día de mi Erasmus, cuando aun no había desempaquetado la maleta. Su fama se debe a que todos los lunes la famosa cerveza de trigo cuesta sólo 1'50€. Las Weißen tienen mucha aceptación, por lo que os recomendaría que la probaseis. Aunque se queréis mi pobre opinión, a mi no me gustan. Es más espesa que otras cervezas por lo que tiene una textura que no me resulta agradable y además la hace muy pesada. Recuerdo haber bebido una sola vez una Weißen con ganas. Fue un lunes por la noche en el Kiste y recuerdo que mis amigos se extrañaron de verme con una Weißen en la mano. Como respuesta se confortaron con un simple: "No me ha dado tiempo a cenar y estoy muerta de hambre", y es que llenan bastante y nunca sirven menos de 1 litro.

El local es un antro pequeño que además los lunes se llena hasta arriba. Durante el buen tiempo puedes ver a mucha gente con la cerveza fuera. Pero en las noches frías, el espacio destaca por su ausencia, y el calor humano proporciona una temperatura que el verano alemán envidia. Aun así el ambiente es muy bueno y puedes tener buenas conversaciones con cualquiera que tengas cerca (sea alemán o no). La música es una novedad respecto a el resto de locales, puesto que lo más liviano que ponen es rock y sus tendencias van hacia el hard rock, heavy... Si a ti no te gusta este tipo de música, tampoco pasa nada, puesto que el volumen está bastante bien como poder conversar.

¿Te hace una Weißen?

lunes, 8 de agosto de 2011

¿Nos tomamos una cervecita?

Rathaus

Con la chaqueta puesta y una cerveza en la mano tenemos unas vistas preciosas del Rathaus ("Casa del consejo"). Este tipo de fachada es muy típico en edificios importantes de ciudades alemanas. Un ejemplo cercano es la Catedral de Colonia. A mi en particular me encantan. Sobre todo de noche. La poca iluminación que le ponen hace que sea muy bello pero a la vez tenga un toque tenebroso. Aun recuerdo mi primer paseo por Aachen. Pero es que mi primer día en la ciudad jamás lo olvidaré.

Con antelación, me había puesto en contacto con algunos españoles que ya estaban aquí. Con ellos me moví por la ciudad para: comer, comprar un móvil, comprar una tarjeta prepago alemana, llegar a mi primera entrevista para ver un piso compartido, visitar un local frecuentado por más españoles y finalmente volver a por mi maleta para ya, yo sola dirigirme a mi hotel. Fueron un total de 5 personas las que me llevaron por la ciudad. Alguien me dejaba y después otra persona me recogía y me acompañaba hasta otro sitio. Durante el camino me contaban sus propias opiniones sobre la ciudad, la universidad... y sobretodo me daban consejos. A todos ellos les agradezco su ayuda y esfuerzo. Ya que en gran parte, yo era una desconcida. Fue un día muy agitado. No paré hasta llegar a mi habitación, excepto por los 15 minutos que tuve que esperar a que dos chicas me llevaran al local para conocer a más gente.

Habíamos quedado frente a un conocido supermercado aquí en Aachen. La entrevista del piso fue rápida, por lo que tuve que esperarlas. Para hacer tiempo entré al supermercado a comprar algunas cosas. Pero aun así estuve fuera un rato. Momento en el que me dí cuenta de que ya estoy en Aachen. No se exactamente dónde. Me han dejado aquí tirada y aquí tengo que esperar a que me recojan. Parece que tenga 5 años de nuevo. Todo el mundo me lleva de la manita a todos sitios. Aunque no sabría volver. Además las calles de esta ciudad son bien raras. Bueno, miré el reloj, quedan 5 minutos. Tienen mi teléfono, así que si pasa cualquier cosa... tendría que haber pedido sus números de teléfono. Ya era bien entrada la noche. Un problema para mi visión. Hasta que las dos chicas no estuvieran delante de mi, no podría reconocerlas. Y la poca iluminación en las calles no ayudaba. Sentí cierto agobio durante la espera. Más aun si me paraba a pensar en que tenía que hablar en alemán para encontrar el camino a casa. Pero tardaron muy poquito. Pasados 2 minutos de la hora concertada, estábamos ya hablando de camino a die Kiste.

En su momento no supe por donde caminábamos, aunque ese camino ya lo he hecho tantas veces que podría ir con los ojos cerrados. Bajamos por Pontstrasse hacía el Rathaus. Como teníamos tiempo, hicimos un rodeo para ver la Catedral y pasar por el Elisengarten. Os recomiendo que sigáis mis pasos en sentido contrario alguna noche para terminar comiendo en algún local de Pontstrasse. Es un paseo muy bonito y agradable. La iluminación de las calles hacen formas extrañas en las fachadas de las casas. El empedrado, las farolas, las fachadas... todo te sitúa en otro tiempo. Saliendo de las calles apareces en plazas amplias con el precioso Ayuntamiento (Rathaus) o el misteriosa Catedral. Ambos edificios con un poco de niebla al rededor, típica de las noches invernales, que les daba un toque mágico. Al final llegamos al jardín Elisengarten. Amplio y despejado. Con pocas luces al rededor y la niebla decorándolo. Me pareció ideal para hacer algún cine al aire libre gracias a las pequeñas gradas situadas entre el césped. Me enamoré de la ciudad. Tenía un encanto natural que no me había imaginado y cada vez que vuelvo a pasar por estas calles me enamoro más y veo nuevos detalles pequeños que hacen que aun me sorprenda.

Será mejor que paguemos y sigamos andando.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Una introducción un poco larga

Me encuentro escribiendo en la habitación donde hace casi 6 meses encontré refugio en una ciudad desconocida debido a que a mitad de febrero cumplí uno de mis sueños: ser alumna de intercambio en Alemania. Gracias a la beca Erasmus he podido disfrutar de muchas ciudades alemanas, pero la que más he llegado a disfrutar es Aquisgrán, o Aachen, donde me encuentro ahora mismo. Por ello, me parece perfecto empezar con ella en este blog donde pretendo enseñaros mis impresiones y aventuras por las ciudades que he conocido y conoceré.

Para situaros, nos encontramos en una pequeña ciudad (menos de 260.000 habitantes) al oeste de Alemania en el estado de Renania del Norte-Westfalia. Justo en la frontera con Bélgica y Holanda. Para haceros una idea de la cercanía a la frontera os puedo dar un pequeño detalle. Durante los primeros días en la ciudad llegué desde el centro, a la ciudad holandesa más cercana (Vaals) en 45 minutos, sólo dándome un paseo.

Aunque es una ciudad pequeña, como muchas otras en este país, Aachen es famosa gracias a Carlomagno. Sus restos están en la Catedral, cuyo núcleo es la Capilla Palatina que él creó siendo uno de los mayores puntos de de interés de la ciudad. Entre ellos también están otros como el Ayuntamiento y las fuentes termales. Pero ya tendremos tiempo para estas atracciones de la ciudad más adelante. Porque ahora que estáis situados físicamente, os voy a intentar transportar a las calles de Aachen para que os podáis mover conmigo durante las siguientes entradas.

La ciudad está cerrada por varios anillos. El centro histórico es una zona peatonal confinado por el primero de ellos. Aunque el tráfico por este anillo es muy alto, siguiendo los adoquines de las calles hacia el centro de la ciudad, el ruido desaparece y te adentras en un confuso conjunto de calles. La única referencia que impide perderte es la torre de la Catedral. Punto de orientación que utilicé durante los dos primeros meses frecuentemente y que aun a día de hoy he de consultar en alguna ocasión. Con el buen tiempo estas calles se encuentran invadidas por las terrazas de bares y cafeterías, cuyas mesas intentan encontrar equilibrio en las calles. Porque uno de los puntos negativos de la ciudad es que está llena de cuestas. Para atravesar el centro, a pesar de no ser muy grande, debes subir y bajar varias cuestas aunque todas ellas desembocan en el centro: El Ayuntamiento o Rathaus. Su amplia plaza no se libra de las terrazas de bares y restaurantes, donde podemos relajarnos con una cerveza. Momento que aprovecharé para hacer una pausa ya que no quiero aburriros con mi primera entrada.